#MagaveEditorial.- 20/7/2026 .- MÁS ALLÁ DE LAS PALABRAS

 

MÁS ALLÁ DE LAS PALABRAS

Necesitamos más justicia, más equidad y más sostenibilidad. Reivindicamos un modelo económico donde la riqueza se distribuya, el bienestar se mida por la calidad de vida y la cooperación, y donde la sociedad recupere el control frente a los intereses de una élite gubernamental  que se enriquece a costa de todos.

Esa perspectiva cambia por completo las reglas del juego. Nos mueve del papel de espectadores al de directores de nuestra propia vida como sociedad.

Las sociedades con un mayor nivel de bienestar son aquellas en las que hay un mayor nivel de igualdad social.

El debate sobre la relación entre la igualdad social y el bienestar de una sociedad es amplio y central en la sociología, la economía y la política.

Existen dos posturas principales respaldadas por diferentes estudios y teorías económicas.

Diversos investigadores sostienen que una menor brecha entre ricos y pobres mejora la calidad de vida general de todos los ciudadanos.

Salud y cohesión: Estudios como los del libro The Spirit Level argumentan que las sociedades más igualitarias tienen menores índices de criminalidad, mejor salud mental y mayor esperanza de vida.

Confianza social: La equidad económica fomenta la confianza mutua entre los ciudadanos y fortalece las instituciones democráticas.

Paz social: Reducir la desigualdad disminuye las tensiones sociales y los conflictos internos, creando entornos más estables para vivir y trabajar.

Argumentos a favor de la libertad económica y los incentivos

Corrientes de pensamiento económico, como el liberalismo, argumentan que el bienestar se alcanza de manera más eficiente priorizando el crecimiento económico y la libertad individual.

Desde la libertad y en procura de la libertad de todos en el marco de un Estado de Derecho que nos la garantice, no dudamos en proyectar un gobierno limitado en un país de propietarios que viva en bienestar y libertad en lucha frontal contra la pobreza.

Hablamos de una propuesta para prosperar, produciendo y distribuyendo riqueza mediante un mercado libre y abierto para hacer de Venezuela una nación libre, rica, educada y sana.

Para poner a nuestro país en el Primer Mundo, entrando los venezolanos a la economía global del siglo XXI sin traumas, y aprovechando sus ventajas y oportunidades, hay que reformar el Estado, el gobierno y la economía. Ello para tener seguridad y justicia expandiendo la economía, multiplicando la producción, los empleos, el ingreso real y el poder de compra. Una realidad que garantice educación de primera categoría para todos, medicinas y previsión social para que todos ganemos más y vivamos mejor.

Proponemos acabar con la injustificada presencia estatal en lo que debe ser de carácter privado, limitando la atribución de excesivos poderes del gobierno que produce burocracia, papeleo y corrupción.

Reducir el creciente volumen del gasto estatal, los numerosos y elevados impuestos (injusticia contributiva), la inflación del dinero y consiguiente carestía – y el endeudamiento público.

El Estado debe centrarse en proporcionar seguridad para vidas y bienes. Aplicar una justicia imparcial, expedita y honesta, represiva y disuasiva para los autores de los crímenes, actuales o potenciales; pero resarcitoria y/o compensatoria para las víctimas. Desarrollar un programa de obras públicas.

Con un Estado fuerte pero limitado, y descentralizado o federal, la corrupción será reducida. Esta reforma y la siguiente nos darán una economía de alto rendimiento, con empleos e ingresos sólidos. Podremos participar en las privatizaciones de empresas estatales, que no serán para crear o acrecentar monopolios privados, sino para capitalizarnos a todos con títulos-acciones. Y con un Gobierno a cargo de seguridad, justicia, infraestructura, y respetuoso de la economía, viviremos más solventes, y con menos trabajo y sacrificio, y más tiempo libre para la familia, la educación y capacitación, la salud y el esparcimiento.

Bajos impuestos, moneda sana y sin deuda pública se traducirán de inmediato en mayor poder de compra para todos, con dinero fuerte en nuestros negocios, ingresos, cuentas y ahorros. Y sin gravar nuestro futuro, ni hipotecar el de nuestros hijos. Procuramos igualdad de oportunidades sin importar la posición de nacimiento, con ello, todos tendremos igualdad de derechos, oportunidades mayores y mejores para todos. Eso es posible, factible y realizable. Eso es justicia social.

Movimiento de Acción para la Grandeza de Venezuela "MAGAVE"
CONSEJO EDITORIAL

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