#MagaveEditorial.- 15/6/26.- SI NO CAMBIAMOS LO QUE ESTAMOS HACIENDO HOY, TODAS LAS MAÑANAS SE VERÁN COMO LA DE AYER.
Si no cambiamos lo que estamos haciendo hoy,todas las mañanas se verán como la de ayer.
Tenemos la fuerza para lograr nuestro propósito. Es la hora y es ahora para articular esta fuerza real y emocional de los ciudadanos comprometidos con un cambio político urgente y profundo.
Un gran movimiento de movimientos en el cual organizaciones sociales y políticas confluyen en un inédito proceso de discusión y acuerdos para la reconstrucción nacional. Convoquemos a un Gran Consenso Ciudadano.
Un proceso social que arranca desde abajo, en las comunidades, en las Asambleas de Ciudadanos, sindicatos, grupos estudiantiles y culturales, partidos políticos. Queremos escuchar y ser escuchados. Para lograr acuerdos y compromisos sobre un programa de lucha pacífica para avanzar en la transición, sobre los objetivos principales de esta transición democrática y sobre los fundamentos de la Venezuela Posible.
Un encuentro de la Venezuela diversa, aporreada y erguida, digna y valiente para actuar todos juntos. Aquellos que quieren un futuro grande y amplio. Con una unidad amplia, participativa y efectiva. Lo necesario para hacer realidad el cambio.
Debemos trabajar con imaginación y desprendimiento creando una vocería ciudadana opositora y disidente acompañándonos con quienes representen con mayor legitimidad a la sociedad civil, esa vocería diversificada, amplia e inclusiva de todos los factores que queremos rescatar la democracia.
Hay que construir una oferta de reconstrucción. Una alianza perfecta electoral incluyente que brinde una crítica contundente, una percepción de triunfo, el desarrollo de una agenda social y una organización real de toda la estructura opositora y disidente para una presencia en todos los espacios electorales y con una oferta alternativa creíble y motivante que logrará dicho triunfo.
Debemos ser optimistas de cara a un futuro mejor. Debemos ofrecer un futuro lleno de plenas realizaciones. .
Cuando Moisés condujo a los judíos esclavizados por el faraón egipcio, no solo habló de las penurias por las cuales se emprendió el éxodo, les ofreció llegar a una tierra donde manaba leche y miel. Les ofreció la tierra prometida. Hay que ser optimistas exhibiendo los resultados de las encuestas que nos dicen del derrumbe en la opinión pública del desgobierno.
Es menester presentar un programa de gobierno convincente, resumido, de pocos puntos, en lenguaje sencillo que motive acciones para derrotar contundentemente al desgobierno.
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